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Actualizado el 2003-09-09 a horas: 11:24:43

Diez razones para subyugar a Bolivia

El subimperialismo chileno en acción Diez razones para subyugar a Bolivia Wilson García Mériday Walter Chávez Casi a un siglo del Tratado de 1904 que condenó a Bolivia a un enclaustramiento sin remedio, nuestra Cancillería se apresta a firmar un nuevo Tratado de Libre Comercio con Chile destinado a "modernizar" la dependencia a que está sometida la economía boliviana frente a los pulpos subimperialistas del país vecino. Hay al menos 10 motivos, entre muchos, por los que Chile se frota las manos ante la eventualidad de convertirnos en provincia neoliberal del nuevo siglo, por la razón o la fuerza

El subimperialismo chileno en acción

Diez razones para subyugar a Bolivia

Wilson García Mériday Walter Chávez

Casi a un siglo del Tratado de 1904 que condenó a Bolivia a un enclaustramiento sin remedio, nuestra Cancillería se apresta a firmar un nuevo Tratado de Libre Comercio con Chile destinado a "modernizar" la dependencia a que está sometida la economía boliviana frente a los pulpos subimperialistas del país vecino. Hay al menos 10 motivos, entre muchos, por los que Chile se frota las manos ante la eventualidad de convertirnos en provincia neoliberal del nuevo siglo, por la razón o la fuerza

Al año próximo se conmemorará el primer centenario del Tratado de 1904 firmado durante el gobierno de Ismael Montes, por el cual Chile consolidó su dominio sobre los territorios usurpados con la guerra de 1879.

Según aquel tratado firmado el 20 de octubre de 1904, Bolivia renunció definitivamente a su derecho territorial sobre los puertos de Antofagasta, Cobija, Mejillones y Tocopilla, así como a las riquezas guaneras y salitreras acumuladas en aquellas costas, junto a los minas cupríferas de Calama.

El Tratado de 1904 implicó también el respaldo tácito de Bolivia a la ocupación chilena sobre los territorios peruanos de Tacna y Arica.

A cambio de aquel despojo, Chile "benefició" a Bolivia con la construcción de un ferrocarril entre Antofagasta y La Paz, obra financiada con capitales anglo-chilenos a través de la compañía Bolivian Railway. Este ferrocarril fue el instrumento que permitió a Chile invadir la economía boliviana (como un correlato obvio de la guerra del 79), en el contexto de una estructura de dependencia hemisférica que facilitó, por ejemplo, la entrega a precios irrisorios de estaño boliviano a plantas metalúrgicas inglesas y norteamericanas durante la Segunda Guerra Mundial.

Así pues, el Tratado de 1904 estableció el papel rector que Chile ha decidido, históricamente, ejercer sobre la economía boliviana en una estrategia expansionista alentada por los grandes capitales trasnacionales. Para tal fin, los estrategas chilenos debieron aliarse con la oligarquía minera boliviana que, concentrada en el occidente altiplánico, hegemonizó los procesos de poder en el siglo XX.

Un siglo después, esta misma estrategia chilena, con más lucidez que nunca, se propone "modernizar" los mecanismos instaurados en 1904 (1), ampliando su influencia en nuevas áreas vitales de la economía boliviana, a través de un Tratado de Libre Comercio (TLC) que es entusiastamente alentado por el canciller Saavedra Bruno (2).

El nuevo Tratado de Libre Comercio con Chile, es decir la versión ampliada y "mejorada" del Tratado de 1904, cuenta esta vez con la complicidad de la oligarquía agroindustrial de Santa Cruz y se enmarca en el espíritu del Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA) que el gobierno de Estados Unidos está montando sistemáticamente.

Partiendo de una minuciosa reseña del historiador chileno Cástulo Martínez (3) podemos visualizar cómo es que los intereses chilenos se han dirigido hacia Bolivia (siempre apoyados por los capitales trasnacionales anglosajones) como una fatalidad histórica, como una rémora, de la que los bolivianos, al parecer, somos incapaces de liberarnos. Veamos cuáles fueron, cuáles son y cuáles serán esos intereses:

1. Interés por el guano

En 1842, el Presidente chileno, general Manuel Bulnes Prieto, envió una comisión a explorar las covaderas existentes al norte de su país. La comisión encontró depósitos de guano entre los paralelos 29 y 23, fuera del territorio chileno, ya que Chile llegaba por el norte sólo hasta el paralelo 25. Como resultado, el Congreso chileno dictó una ley que declaraba "de propiedad nacional los que existen en las costas de la provincia de Coquimbo, en el litoral del desierto de Atacama y en las islas e islotes adyacentes". En 1843 Chile crea la provincia de Atacama, y en 1845 el cateador chileno Juan López descubrió las guaneras de Mejillones. Inversionistas chilenos, grandes y chicos, usufructuaron impunemente de esta riqueza natural del litoral boliviano. Para garantizar aquella primera agresión en la historia de las relaciones boliviano-chilenas, los militares del país vecino (entre ellos el propio Bulnes) combatieron a sangre y fuego la Confederación Perú Boliviana que, quizá, se constituía en la única garantía para frenar el expansionismo chileno hacia esta parte del Ande (4).

2. Interés por el salitre, boro y litio

Entre 1860 y 1868, los socios chilenos Francisco Puelma Castillo y José Santos Ossa descubrieron nuevos depósitos de nitrato de sosa y bórax en el litoral boliviano. Días después de la firma del Tratado de 1866 (5), ambos obtuvieron las primeras concesiones salitreras de parte del Gobierno boliviano. Brotaba así la semilla que conduciría a la Guerra del Pacífico.

Más de un siglo después, los chilenos vuelven a ponerle el ojo a las salitreras bolivianas, esta vez convertidas en riquezas evaporíticas (boro, litio, magnesio, etcétera) concentradas especialmente en el Salar de Uyuni (6). Actualmente dos empresas chilenas, Quiborax y Soquimich, controlan monopólicamente los recursos del Salar de Uyuni explotando áreas que no pudieron ser adjudicadas a comienzos de los años 90 por la norteamericana Lithium Company (Lithco).

La empresa Quiborax (Química Industrial del Borax), se benefició con una consesión prohibida dentro la franja de 50 kilómetros de frontera, a través de una sociedad con el empresario boliviano David Moscoso. Este empresario logró convencer a los parlamentarios bolivianos para la aprobación de la Ley #1854 que garantiza sólo un 25% de los recursos del Salar bajo control del Estado. El 75% de esas riquezas están a expensas de la inversión extranjera (7).

La empresa chilena Sociedad Química y Minera de Chile (Soquimich), propiedad de Julio Ponce Larreu (ex-yerno del dictador Augusto Pinochet), es otra de las empresas chilenas que controla las riquezas del salar de Uyuni y opera a través de administradores que fueron, durante la dictadura pinochetista, funcionarios de Corfo (Corporación de Fomento a la Producción). Uno de esos ex funcionarios pinochetistas es Hernán Buchi, socio de Ponce Larreu, quien ejerce presiones sobre el gobierno boliviano para que las concesiones entregadas a Soquimich se amplíen a la misma estatal Chilena Corfo, bajo similar figura de "joint venture" con que Corfo y Soquimich explotan actualmente el litio del salar de Atacama.

Quiborax y Soquimich controlan aproximadamente 15.000 hectáreas sobre el Salar de Uyuni, traficando ácido sulfúrico que ellos mismos importan de Chile como insumo para la fabricación de ácido bórico. Esa extensión podría ampliarse una vez que la empresa Tierra cae en desgracia al haber sido acusada de desviar ácido sulfúrico hacia el narcotráfico (8).

3. Interés por las aguas del río Mauri

En 1919 Chile creó en Santiago la "Compañía Industrial y Azucarera de Tacna", la que en 1921 desvió las aguas del río Mauri hacia el valle de Tacna, que en aquella época estaba bajo la dominación chilena.

Posteriormente, mediante el tratado del 3 de junio de 1929, Chile traspasó al Perú sus "derechos" sobre el uso de las aguas del mencionado río boliviano.

"En estos días ha salido a la luz la información de que las aguas del Mauri son desviadas hacia la planicie peruana", advierte el profesor Cástulo Martínez.

4. Interés por las aguas del río Lauca

Los planes para usar las aguas del río Lauca, sin importar la opinión de Bolivia, se dieron a conocer por primera vez en Arica, allá por el año 1939.

Por medio de un larguísimo intercambio de correspondencia con las autoridades bolivianas, lo que incluyó la creación de comisiones y subcomisiones (la táctica dilatoria favorita de Chile), el 14 de abril de 1962 el Presidente chileno Jorge Alessandri, ordenó que se abrieran las compuertas de Chapiquiña, desviando así el curso de las aguas del Lauca en dirección al valle de Azapa. Esta situación aún permanece sin corregirse, afirma Martínez.

5. Interés por los manantiales del Silala

El 23 de septiembre de 1908, y en el marco del Tratado de 1904, la Prefectura de Potosí otorgó la "concesión y consiguiente adjudicación del uso de las aguas que forman unas vertientes denominadas Siloli (Silala) existentes en la comprensión del Vicecantón Quetena de la provincia Sud Lipez de este departamento".

Silala es un nombre inventado por los chilenos para apropiarse de las aguas de los manatiales de Quetena. Con ese nombre se conoce el canal artificial construido en las épocas de la Bolivian Railway y que la diplomacia chilena pretende asignar la categoría de "río internacional".

La concesión del flujo de los manantiales fue otorgada hace 95 años a la empresa chilena "The Antofagasta (Chili) and Bolivian Railway" para abastecimiento de las locomotoras a vapor del ferrocarril. En dicha concesión se olvidó el detalle de especificar el monto que la empresa concesionaria debería pagar por su uso del agua, y si el pago debería ser mensual o anual. Así que hasta ahora los concesionarios no pagan ni un centavo por el uso de esta aguas. A partir de los años cuarenta del pasado siglo XX, las locomotoras a vapor del ferrocarril chileno fueron sustituidas por máquinas a diesel, las cuales no requerían agua para funcionar. "Por tanto", explica Cástulo Martínez, "la concesión terminaba en ese mismo momento; pero la empresa Railway, que ya no tenía derecho a seguir usando dichas aguas, las usó para venderla a consumidores chilenos de las ciudades aledañas, dando así un uso distinto al previsto en la concesión original". Las poblaciones chilenas que se benefician con la aducción de los manantiales de Quetena son principalmente Calama, Chuquicamata y Antofagasta.

"Antofagasta (Chili) and Bolivian Railway" cambió de razón social y actualmente es conocida como "Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia (FCAB)" y pertenece al grupo económico chileno Luksic.

Andrónico Luksic, uno de los más grandes potentados chilenos ligado a capitales norteamericanos y asiáticos, posee intereses agroindustriales en el oriente de Bolivia y no ha ocultado su ambición de controlar el negocio del gas boliviano en puertos chilenos. Luksic se niega a pagar al Estado boliviano una deuda aproximada, según la Comisión de Política Internacional de la Cámara de Diputados, de 900 millones de dólares acumulados desde 1908 por el uso ilegal de las aguas del Silala, arguyendo que dicha fuente es un río internacional y no un manantial.

En 1997, la prefectura de Potosí decidió revertir esas aguas a dominio fiscal, en un proceso que culminó con la rescisión de un contrato con la empresa boliviana Ductec, que presionaba para cobrar en su favor la deuda chilena ($us 7 millones a partir de la concesión Ductec), en un conflicto interestatal que podría ser resuelto arbitralmente en el Tribunal de La Haya, si es que antes no surge algo más violento (9).

6. Interés por las carreteras

El pasado mes de julio, el boletín electrónico de Latin Petrolium Analytics(http://www.latinpetroleum.com), dio cuenta sobre la conformación de un consorcio chileno-boliviano, Pacific Energy S.A. (Pesa), creado específicamente para instalar una planta refinadora de petróleo en la cuidad chilena de Arica, con una inversión de 20 millones de dólares y con una capacidad de procesamiento diario de 6 mil barriles de crudo.

El consorcio, alentado por Transredes (Petrobras) está integrado por Bolivian Energy Limited y Canadian Energy Enterprises, firmas representadas por los empresarios cruceños Fathi Abdalla y Freddy Escóbar Rosas, en sociedad con la empresa chilena Ingeniería, Generación, Respaldo Eléctrico y Servicios (Ingres), ligada al empresario de Transportes René Cardemil.

Cardemil es propietario de Transportes Aéreos Ejecutivos (TAE), una empresa de charter´s que operará próximamante entre el norte de Chile y Santa Cruz de la Sierra.

Este grupo chileno-boliviano tiene previsto negociar la compra de petróleo producido en Bolivia por las compañías Maxus y Chaco. Es decir, Pesa refinará en Arica hidrocarburos que se generan en los pozos de Tarija y del subtrópico (Carrasco y Chapare) cochabambino.

Según Latin Petrolium, "el producto refinado (diesel y gasolina en todas sus variedades) está comprometido para el mercado boliviano y será transportado por vía terrestre (aún por definirse si en camiones cisternas o por vía férrea), proceso en el que no estará ligada la firma Pesa".

El gobierno chileno, que respalda decididamente el proyecto de Pesa, considera que la vía caminera tiene más posibilidades de expandir a Bolivia la venta de los productos refinados en Arica, junto a otras mercancías destinadas incluso a Brasil y Argentina.

Para Chile, la construcción de una gran corredor bioceánico en Bolivia es de importancia estratégica para acceder a los mercados del Atlántico.

En 1998, el coronel Cristian Le Dantec Gallardo, difundió un documento titulado "El Escenario en el Nivel Estratégico", en el cual dicho militar chileno especifica que los dos corredores alternativos para unir los puertos de Iquique y Arica (Chile) con Santos (Brasil) tendrán sus principales ramales en Bolivia.

Según el diseño chileno, la vía San Matías para unir Santos con Arica debe atravesar las poblaciones bolivianas (además de San Matías) de San Ignacio, San Ramón, Okinawa, Guabirá, Yapacaní, Chimoré, Cochabamba, Quillacollo, Confital, Patacamaya y Tambo Quemado. Por esta misma vía, para ligar Santos - Iquique, se usarán los tramos de Caracollo, Toledo, Pisiga, Bolivar, Colchane y Huara.

Bolivia ya ha emprendido la construcción de este corredor bioceánico licitando los tramos principales, en medio de escandalosos hechos de corrupción. Por ejemplo, el tramo Roboré - Taperas, en la vía San Matías, fue adjudicado a la constructora Petricevic S.A. en condiciones irregulares ampliamente discutidas en el Parlamento, mientras que la ruta Tarija - Potosí (que garantiza el acceso a las reservas petroleras del Chaco) fue entregada al consorcio brasileño Queiroz Galvao con un sobreprecio de 70 millones de dólares (Queiroz Galvao cobrará $us 120 millones por una obra que no cuesta más de $us 50 millones). "El sobreprecio que intenta cobrar la constructora brasileña equivale a la construcción de 17 mil viviendas en el país o la edificación de 1.500 escuelas o la renta de tres meses de los jubilados", denunció el pasado 12 de agosto la La Cámara Boliviana de la Construcción (CABOCO).

Eventualmente, las constructoras brasileñas tienden a controlar el proceso del corredor bioceánico debido a un fracaso inicial de los empresarios chilenos en este rubro; pues de acuerdo a información difucndida por la prensa chilena, el negocio carretero y ferroviario en Bolivia debió ser manejado centralmente por la Compañía Cruz Blanca, cuyo principal ejecutivo, Manuel Cruzat Infante (accionista mayor del grupo CB S.A. vinculado a los bancos de Santiago y Santander), se halla al borde de la quiebra.

En los años 70, apoyado por la dictadura de Pinochet, Cruzat controlaba compañías de fondos de pensión, negocios de pesca y productos forestales, mineras de cobre, viñedos, bancos y constructoras y cervecerías. Después, el gobierno dividió el grupo porque los bancos de Cruzat habían hecho grandes préstamos a otras de sus compañías, algo que las autoridades temían podía poner en peligro el sistema financiero, lo cual sucedió a fines de los noventa.

De acuerdo al balance consolidado en los libros de Cruzat, su pasivo total en 1999 llegó a casi 177 millones de dólares, lo cual obligó a Cruz Blanca ceder el control ferroviario en Bolivia al grupo Luksic, y dejar las carreteras a construrise en manos de avezados consorcios brasileños.

7. Interés por los ferrocarriles

Desde la suscripción del Tratado de 1904, Chile ha ejercido un control sobre la vertebración ferrocarrilera de Bolivia, condicionando ese desarrollo vial a los intereses comerciales y geopolíticos del país vecino. Los tramos financiados con capitales anglochilenos privilegiaron el transporte de carga y pasajeros hacia las zonas mineras y muy secundariamente hacia los valles y el oriente.

En 1995, año en que se desató el proceso de Capitalización que privatizó las empresas estratégicas del Estado, la Empresa Nacional de Ferrocarriles (ENFE) fue entregada a la empresa chilena Cruz Blanca, la cual asumió control de las redes Oriental y Occidental.

Cruz Blanca, haciendo prevalecer sus ganancias por encima del interés nacional, abandonó pronto las rutas que consideraba menos rentables en nuestro sistema ferroviario, negándose a invertir, como prescribía la propia Ley de Capitalización, en aquellos tramos (como la ferrovía Cochabamba-Oruro) que generaban un efecto multiplicador al margen del beneficio meramente empresarial (10).

La entrega de los ferrocarrilles bolivianos fue uno de los más grandes negociados perpetrados por los funcionarios de la Capitalización encabezados por el entonces ministro Alfonso Revollo. Los chilenos, coimas de por medio, pagaron apenas 31 millones de dólares por una infraestructura ferroviaria que en realidad costaba más de 52 millones de dólares (11).

En el año 2000, Cruz Blanca abandonó definitivamente la Red Occidental para librarse de su obligación de rehabilitar el ramal Cochabamba-Oruro-La Paz, y prefirió quedarse con la Red Oriental debido a que la exportación de soya hacia el Pacífico le otorgaría a Cruz Blanca mejor rentabilidad.

En los hechos, Cruz Blanca resultó una especie de "palo blanco" de un consorcio chileno-boliviano que optó por quedarse sólo con las rutas potencialmente rentables de manera separada. Así, la empresa Ferrocarriles Andina, que asumió control de la Red Occidental, pertenece al grupo McLean Abaroa con intereses asentados también en Chile (Bolivian Railways S.A.). En agosto del 2002 Cruz Blanca sufrió otra esición "traspasando sus acciones" al empresario cruceño José Saavedra Banzer (sobrino del ex dictador Banzer), quien, como accionista principal del Ferrocarril Arica-La Paz (Trenes Continentales S.A.), aspira a la suscripción del Tratado de Libre Comercio con Chile a fin de dinamizar su empresa (12).

Finalmente, a comienzos de este año, el historiador Cástulo Martínez reveló que Cruz Blanca resultó ser nada más que una máscara de Antofagasta Holding (a la que Cruz Blanca "cedió" 73% de sus acciones en la Red Oriental); es decir el emporio minero y ferrocarrilero de Andrónico Luksic (13).

8. Interés por la aeronavegación

En 1998, aprovechando la crisis que atravesaba el Lloyd Aéreo Boliviano (LAB) en manos de la familia Canhedo (14), la compañía Lan Chile invocó la Quinta Libertad (15) para acceder al uso de cielo boliviano en vuelos hacia Miami, prescindiendo de escalas en naves del LAB.

Según el gerente general de la oficina regional de Lan Chile en La Paz, Ricardo Guerrero, en virtud de la Quinta Libertad, Lan Chile podía usar a Bolivia como un país puente para llegar a otros mercados de la aeronavegación mundial, los siete días de la semana y "sin más discusión". De ser aceptado ese pedido, Lan Chile podría incluso explotar las rutas internas que son cubiertas desde hace ocho décadas por el LAB. En ese momento la respuesta boliviana fue categórica (16). El viceministro de Transportes y Aeronáutica, Ramón Prada, advertía que las operaciones de Lan Chile en el mercado nacional implicarían serios daños económicos al LAB. "Si Lan Chile accede a Miami, sustentado en la Quinta Libertad y en un acuerdo bilateral de 1996, significará restar a LAB el número de pasajeros que abarca actualmente", decía Prada.

Las estadísticas señalan que en el pequeño mercado aéreo nacional se mueven 130 mil pasajeros al año que ocupan la ruta a Miami, de los cuales 80 mil viajan a través de la linea estadounidense American Airlines y 50 mil por la línea aérea nacional.

No obstante esa restricción en el mercado local, Lan Chile persiste aún en obtener los privilegios de la Quinta Libertad, al extremo de estar comprometida con una campaña de desprestigio en contra del LAB (17). Según denunciaron trabajadores del LAB, en 1999, Lan Chile intentó forzar el traslado de la sede de esta empresa(oficialmente instalada en Cochabamba) a Santa Cruz, para operar desde esa ciudad oriental en la ruta hacia Miami, habiendo ofrecido asociarse con la brasileña VASP para tal fin.

Lan Chile es la principal línea aérea chilena que cubre más de 38 destinos a nivel mundial a través de una flota de 47 aeronaves (Boeing y Airbus). La compañía es controlada por el grupo Cueto y el empresario Sebastián Piñera, a través de Inversiones Bancard. El holding está organizado en tres filiales: Lan Chile, para vuelos nacionales e internacionales; Ladeco, que cubre la ruta doméstica; y Fast Air, que provee el servicio de transporte de carga a nivel internacional. En materia de alianzas, posee un acuerdo con American Airlines para cubrir destinos en Estados Unidos, y con Canadian Airlines para operar en conjunto las rutas entre Chile y Canadá. Asimismo, posee una filial en Perú (Lan Perú), que nació tras la quiebra de Aeroperú.

Lan Perú, compañía en un 70% propiedad de Lan Chile, amplió sus operaciones a nuevos destinos internacionales a comienzos de este año 2003. Su presidente Emilio Rodríguez Larraín (que detenta el restante 30% de acciones), también ha iniciado gestiones ante el gobierno de Bolivia para obtener la Quinta Libertad y operar desde nuestro territorio para llegar a Miami.

9. Interés por la electricidad

En junio de 1995, el gobierno de Sánchez de Lozada autorizó la privatización de la Empresa de Luz y Fuerza Eléctrica de Cochabamba (Elfec) en una controvertida licitación que benefició a la compañía chilena Emel Sociedad Anónima (Emelsa). Elfec era una empresa creada a comienzos del siglo XX por el municipio cochabambino. A partir de Elfec y el control de tendido de postes en la ciudad del valle, esta empresa chilena logró también incursionar en el negocio de la televisión por cable; mas al no poder imponer una política tarifaria atentatoria a los intereses de la ciudadanía, Emelsa asumió una actitud similar a la de Cruz Blanca: dejó el proyecto en manos de socios que representan capitales norteamericanos.

A través del control sobre la empresa distribuidora de electricidad en Cochabamba, este grupo ha intentado también adecuar la administración del sistema de agua potable a sus propios intereses, gravando tarifas inadmisibles para el suministro de energía al Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Semapa).

Emelsa es un holding que controla la distribución de electricidad en todo el norte chileno. Fuera de Chile, además de Elfec en Cochabamba, el grupo adquirió una compañía proveedora en El Salvador.

Este grupo chileno está ligado a la compañía española Endesa, y en 1997 fue adquirida en la Bolsa de Valores por la corporación Pennsylvania Power and Ligth Global Inc. (PPLG), cuyo predominio ha provocado disgustos entre algunos accionistas chilenos minoritarios de Emelsa (18).

Recientemente Emelsa anunció que se dispone a invertir $us 500 millones para los próximos cinco años proponiéndose incursionar en el negocio sanitario (alcantarillado y agua potable), para lo cual se asoció con la compañía inglesa Thames Water.

Subsidiarias de Emelsa incursionaron también en el negocio del recojo urbano de basura y no hay duda que la privatización de los servicios municipales de alumbrado público, proyectada por el actual gobierno boliviano, tendría en grupos como éste a sus más seguros adjudicatarios.

10. Interés por el gas natural

Según el diario paceño La Prensa (marzo 3 del 2002), "lograr que Bolivia exporte Gas Natural Licuado (LNG) a través de sus puertos para recibir una inversión de alrededor de tres mil millones de dólares, no es el único interés que tiene Chile; también busca comprar el gas boliviano para utilizarlo en la generación de electricidad que será vendida a las industrias de Potosí".

Aquella información esclarecía los verdaderos intereses que se mueven en torno a la supuesta venta de gas a California. Parece ser nomás que el objetivo central de ese proyecto se limita a energizar el norte chileno con el combustible boliviano, para lo cual las trasnacionales ligadas a Chile (comenzando por Sempra y LNG Pacific) han emprendido una ofensiva para imponer ese negocio aun a costa de ir en contra de la opinión pública boliviana.

Una noticia lanzada esta última semana por El Deber de Santa Cruz, revela que Chile está en el limbo de una crisis energética debido a que la provisión de esta materia prima importada de Argentina podría suspenderse en el 2006 debido a que el nuevo gobierno argentino decidió priorizar el consumo interno del energético. Sin la provisión de gas argentino que alimenta centrales termoeléctricas en el norte chileno, esta zona podría sufrir una ola incontrolable de apagones a mediano plazo.

En una entrevista realizada por la periodista Carla Paz Vargas con Rudolf Araneda, gerente de Gas Atacama (la subsidiaria del grupo Luksic que lleva el gas argentino al norte chileno), dicho funcionario admitió la urgencia de su país para obtener el gas boliviano (19).

Citando un informe difundido por la carta Siglo XXI que dirige el analista Humberto Vacaflor, la periodista de El Deber recordó que "hace dos semanas, empresarios coreanos visitaron al ministro de Minería de Chile, Alfonso Dulanto, para ofrecerle en venta centrales nucleares portátiles para que sean usadas por empresas mineras en ese país".

El pasado mes de junio, el ex presidente de YPFB (Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos) Enrique Mariaca, que hoy preside el Comité de Defensa del Patrimonio Nacional, difundió un documento (20) revelando la magnitud y el peso del interés chileno para imponer la venta de gas boliviano.

Mariaca recordó que, en 1995, surgió un proyecto de exportación de gas a Chile, incluyendo diseño de ingeniería, que involucraba a ENAP, la estatal petrolera chilena, y a YPFB. Pero, anotó Mariaca, "gracias a un pronunciamiento de oposición de las Fuerzas Armadas de Bolivia ese proyecto fue desechado".

La empresa compradora Sempra Energy (una de las operadoras del negocio con California) tiene una filial en Chile que es una de las tres empresas más grandes distribuidoras de energía eléctrica dentro el territorio de ese país.

Sempra chilena es socia de CMS Energy, copropietaria de Gas Atacama, la cual tiene un convenio de suministro de energía eléctrica con Apex Silver que desarrollará la mina San Cristóbal de Potosí.

La Betchel y la BHP de Australia, ligadas con el grupo Luksic y Endesa (consorcio chileno-español), "tienen enorme interés en el gas boliviano para suministro eléctrico a la más grande mina de cobre del mundo: La Escondida, situada en Atacama, de la que son propietarias las tres empresas citadas", asegura Mariaca.

La suscripción del Tratado de Libre Comercio con Chile, alentada por el Canciller boliviano 100 años después del Tratado de 1904, posibilitará indudablemente que los sueños chilenos de someter a Bolivia a una condición de provincia neoliberal (despojada de su gas, de sus vertientes de agua dulce, de su energía eléctrica y hasta de sus cielos, sin olvidar el mar) sean una cruda realidad en un futuro no muy lejano.

NOTAS:

1 El Tratado de 1904 fue calificado en su momento como un "dogal financiero" que ahoga la economía boliviana mediante una política arancelaria que restringe nuestras exportaciones por puertos hoy chilenos, mientras que Chile interna legal e ilegalmente productos y servicios que inundan el incipiente mercado local boliviano. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), Bolivia tiene un saldo negativo promedio en su balanza comercial con Chile de aproximadamente menos (-) $us 90 millones anuales.

2 El nuevo Tratado de Libre Comercio entre Bolivia y Chile será un apéndice del Tratado de Libre Comercio que el gobierno de Santiago se apresta a suscribir con Estados Unidos, tras superar una coyuntura de recesión que estancó a la economía chilena desde 1997. El periodista chileno Iván Valdés, crítico de este proyecto, asegura que "Chile es la cabeza de playa para la instauración del ALCA en todo el continente, la apuesta estratégica de EEUU para asegurar su hegemonía mundial, un proyecto que pretende reproducir el esquema del TLCAN (suscrito con Canadá y México) a todos los demás países. Todo ello se da justo en momentos en que existe en América Latina una opción por potenciar una estrategia de desarrollo distinta a través del Mercosur".

3 www.geocities.com/boliviaychile/mardebolivia.html (Recomendamos también leer a este eminente autor chileno en su libro "Chile Depredador", Editorial Juventud, La Paz, 2000).

4 En noviembre de 1837 el almirante Manuel Blanco Encalada dirigió una invasión al Perú buscando exterminar a la confederación Perú-Boliviana, pero el mal de altura dejó inutilizadas a las tropas chilenas y Blanco Encalada cayó rendido ante el ejército del mariscal Andrés de Santa Cruz en Paucarpata. Pero, recuerda Martínez, el 20 de enero de 1839 las tropas chilenas, esta vez comandadas por el general Manuel Bulnes, derrotaron completamente al ejército de la Confederación.

5 Tratado con Chile firmado por el gobierno de Mariano Melgarejo, por el cual se se entrega a concesionarios chilenos extensos yacimientos en el sur de Mejillones.

6 El Salar de Uyuni es la más grande reserva de litio y otros minerales no metálicos en el mundo, cubriendo un área de casi 10.000 kilómetros cuadrados. Su superficie está formada por una costra salina evaporítica de hasta diez metros de espesor. El único curso de agua que entra al Salar es el del Río Grande, proveniente de Lipez, al sur de Potosí. Posee las siguientes reservas no metálicas: Litio (8.9 millones de toneladas), Cloro (3.14 millones), Boro (7.7 millones), Magnesio (211 millones), Sodio (1.600 millones), Potasio (194 millones) y Calcio (7.7 millones de toneladas).

7 Denuncia del Comité Cívico Potosinista en El Potosí, marzo 11 del 2003.

8 La empresa Tierra, inicialmente financiada con capitales europeos, creó dos empresas en Chile, Alco y Abocal, que administraban el intercambio de ácido sulfúrico y ácido bórico en la frontera. Quiborach y Soquimich, ejerciendo influencia sobre agentes de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn), y con apoyo de la Embajada de EEUU, alentaron un juicio por la Ley 1008 que alejó a Tierra del Salar de Uyuni, no obstante que ambas compañías chilenas estarían sobre-importando ácido sulfúrico en cantidades que no guardan relación con los requerimientos para producir ácido bórico, según alertan dirigentes cívicos de Potosí.

9 El grupo Luksic alienta en Chile, donde además ejerce control sobre importantes medios de comunicación (es accionista de La Tercera y ejerce fuerte influencia en El Mercurio), una conducta colectiva anti-boliviana y racista, generando la idea de que Chile podría volver a invadir suelo boliviano si sus intereses son afectados. A principios de este año, el entonces presidente de la Comisión de Asuntos Internacionales de la Cámara de Diputados de Bolivia, Eloy Luján, no descartó que el problema del Silala podría ser resuelto con la intervención armada de Chile.

10 La desaparición de la vía Oruro-Cochabamba dejó en ruinas a centenares de poblaciones rurales entre ambos departamentos, cuya economía se dinamizaba a partir de estaciones ferroviarias intermedias. Al menos dos generaciones de jóvenes cochabambinos desconocen la experiencia de viajar en tren.

11 En "La capitalización, cinco años después" (Fundación Milenio, La Paz, 2002, pag. 86) Salinas, Lema y Espinoza admiten que la venta de ENFE por debajo de su valor real en libros "es el único caso dentro del proceso de capitalización en el que se registra esta situación".

12 La ausencia de "reglas claras" que faciliten el transporte de soya cruceña y brasileña hacia el Pacífico, tiene paralizados los trenes de este grupo ferroviario en el que confluyen empresarios del norte de Chile y del oriente de Bolivia.

13 Andrónico Luksic Abaroa, descendiente de croatas, amasó su fortuna como minero al adquirir la compañía Anaconda del grupo norteamericano Atlantic Reachfield. Luksic ganó sus primeros millones en la mina Los Pelambres con una producción de 5.000 toneladas diarias de cobre, bajo una reserva de mil millones de toneladas aseguras para un periodo de 30 años, y con ese potencial se asoció en 1996 con las compañías japonesas Nippon y Mitsubishi. Antofagasta Holding (la empresa que heredó la explotación de las aguas del Silala y detenta los ferrocarriles de Cruz Blanca en Bolivia), es el grupo abanderado del grupo Luksic, que además de controlar las vías férreas en territorios de Chile y Bolivia, es socio mayoritario de las minas Michilla y El Tesoro, que explotan yacimientos metálicos y no metálicos en la zona de Atacama. Es también parte de los consorcios Sempra y Betchel, dedicados a negocios energéticos focalizados en el Gas Natural. Su hijo, Andrónico Luksic Craig, conocido como "el dueño de medio Chile", apareció en los "vladivideos" del régimen de Fujumori y Montesinos en el Perú, con quien realizó varios negocios.

14 Ulises y Wagner Canhedo, dueños de la VASP (Viação Aérea São Paulo) que capitalizó el LAB en 1995, son acusados de haber administrado dolosamente la empresa aérea boliviana, incurriendo en delitos de desfalco y desmantelamiento investigados y probados por el fiscal de Cochabamba Jaime García Meruvia.

15 Según una definición difundida por la Asociación Latinoamericana de Integración, las "Libertades del Aire" son derechos recíprocos de tráfico, consagrados por legislaciones internacionales, que son utilizados por las líneas aéreas designadas por cada gobierno. Estas Libertades tienen la siguiente clasificación técnica:

Primera Libertad: Derecho de una línea aérea a sobrevolar un país en ruta hacia otro.

Segunda Libertad: Derecho de una línea aérea a hacer una escala técnica en otro país.

Tercera Libertad: Derecho de una línea aérea a transportar pasajeros y carga, desde el país de origen hacia otro país.

Cuarta Libertad: Derecho de una línea aérea a transportar pasajeros y carga, hacia el país de origen desde otro país.

Quinta Libertad: Derecho de una línea aérea a transportar pasajeros y carga entre dos países distintos al país de origen, por una línea aérea del país de origen.

Sexta Libertad: Derecho de una línea aérea a transportar pasajeros y carga entre dos países distintos al país de origen, por una línea aérea del país de origen, y pasando por éste.

Séptima Libertad: Derecho de una línea aérea a transportar pasajeros y carga entre dos países, por una línea aérea de un país diferente a ellos, sin que ésta toque su país de origen.

Octava Libertad o Cabotaje: Derecho de una línea aérea a transportar pasajeros y carga dentro de un país, por una línea aérea de un país diferente.

16 Las declaraciones de Guerrero y Prada fueron difundidas por la Agencia de Noticias ERBOL el 21 de mayo de 1988.

17 Una ofensiva lanzada por parlamentarios bolivianos, entre mayo y junio de este año, instigando a una intervención gubernamental en el LAB, ha sido calificada por los trabajadores de esta empresa como una "movida" de los intereses chilenos dentro la política boliviana.

18 "La rebelión de los minoritarios", Jorge English G. en Revista Qué Pasa #1468, 31 de mayo al 7 de junio de 1999 (http://www.quepasa.cl/revista/1468/12.html).

19 "Chile confirma interés de comprar gas boliviano", reportaje de Carla Paz Vargas en El Deber, Santa Cruz, septiembre 3 del 2003.

20 http://www.rebelion.org/bolivia/030608mariaca.htm ("Recuperemos los hidrocarburos para los bolivianos").

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